Agua para las raíces
Fueron primero al roble. El dios utilizó el libro para reconocer dónde convenía regar, mientras Medusa seguía el cauce viejo hasta una acumulación de ramas. No necesitaban inventar agua: había que devolverle un paso que la tormenta había tapado.
Con ayuda de los cuidadores del bosque retiraron las ramas caídas y abrieron de nuevo el pequeño canal. El hada iluminó el trabajo y después redujo su resplandor para que la tierra conservara su ritmo de noche.
El roble no se puso verde de golpe. Acordaron observar sus hojas durante los días siguientes.
Antes de terminar, revisaron también el sendero. Colocaron señales visibles y pequeñas luces dirigidas hacia el suelo. Los animales regresaron por él sin bañar de luz todos los árboles. Podían cerrar la jornada con los vecinos o dejar organizado el seguimiento de las reparaciones.
¿Qué camino eliges?
❦¿Quieres leer otro cuento?
El templo de Selene y los nombres robados
Asterión y Medusa descubren que un emisario ha llegado con una orden falsa. Elegirán cómo conservar pruebas y salir del templo sin que otros decidan por ellos.
Abrir historia →La isla de Avalon y la caja de las canciones
Sabina busca una caja que suena en el jardín de Avalon. Cristal y Ascua conocen caminos distintos para encontrarla.
Abrir historia →Fénix, Mino y Medu: el templo de los colores
Tres amigos preparan una fiesta de luces en un templo fantástico. Pueden explorar sus caminos o pedir indicaciones, y cada elección aporta un color distinto a la celebración.
Abrir historia →