Agua para las raíces
Medusa y el bosque que necesitaba sombra
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Agua para las raíces

Fueron primero al roble. El dios utilizó el libro para reconocer dónde convenía regar, mientras Medusa seguía el cauce viejo hasta una acumulación de ramas. No necesitaban inventar agua: había que devolverle un paso que la tormenta había tapado.

Con ayuda de los cuidadores del bosque retiraron las ramas caídas y abrieron de nuevo el pequeño canal. El hada iluminó el trabajo y después redujo su resplandor para que la tierra conservara su ritmo de noche.

El roble no se puso verde de golpe. Acordaron observar sus hojas durante los días siguientes.

Antes de terminar, revisaron también el sendero. Colocaron señales visibles y pequeñas luces dirigidas hacia el suelo. Los animales regresaron por él sin bañar de luz todos los árboles. Podían cerrar la jornada con los vecinos o dejar organizado el seguimiento de las reparaciones.

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¿Qué camino eliges?

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