Un sendero sin deslumbrar
Atendieron primero a los animales que esperaban junto al camino. El hada lanzó una luz muy intensa, pero un erizo escondió la cabeza: no veía mejor con aquel resplandor de frente.
Medusa le pidió que la dirigiera hacia las piedras del suelo. El dios consultó el mapa y, al compararlo con el terreno, corrigió una curva que había cambiado.
Con señales claras y luces pequeñas, acompañaron a los animales hasta sus refugios. El bosque entre los senderos pudo quedarse oscuro.
Después revisaron el roble. Los cuidadores ayudaron a despejar el canal tapado por ramas, y el agua volvió a alcanzar la zona de sus raíces. La recuperación necesitaría días.
Los tres terminaron con los dos trabajos iniciados y anotados. Podían reunirse con los vecinos o preparar turnos para comprobar cómo evolucionaban.
¿Qué camino eliges?
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