La puerta secreta de la fortaleza

La puerta secreta de la fortaleza

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En la entrada de la fortaleza, una brisa fría parece empujar una puerta secreta. Teo se acerca con paso firme y la mira temblar entre dos paredes de piedra. Mia señala el mapa que lleva colgado del cuello.

—La brisa está moviendo el polvo en la ranura, podría abrir algo si confiamos —dijo Mia, con ojos atentos—. Yo sé leer pistas, y la flecha del mapa apunta hacia la izquierda.

—No hay que temer, pero tampoco hay que apresurarse —respondió Teo, sonriendo—. Si seguimos las sombras de la puerta y el mapa, encontraremos la salida más rápida.

La brisa sopla de nuevo y empuja la puerta con un golpecito suave. Mia da un paso adelante, toma la mano de Teo y dice:

—Confiemos en la pista del mapa y escuchemos la brisa. Si se abre, entramos; si no, buscamos otra ranura.

La puerta se queda tibia y, juntos, deciden avanzar por la ruta marcada, sabiendo que la verdad está en leer la pista y la señal al mismo tiempo.