Una canción en la playa
La isla de las sirenas y el coro escondido
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Una canción en la playa

Los amigos se sentaron en el banco de la playa y llamaron a Coral. La sirena nadó hasta una roca cercana por el canal que comunicaba la cueva con el mar.

—Hoy solo estoy yo —dijo Coral—. El coro llega mañana.

—Nos alegra verte —respondió Iris—. Puedes cantar si te apetece. Y también puedes merendar con nosotros.

Coral aceptó un trocito de pera. Hablaron de la travesía y de la tetera de Nilo, que había rodado por la barca en cada ola. La sirena se rio tanto que tuvo que sujetarse la barriga.

Después quiso cantar. Fuera de la cueva no había eco que la confundiera. Terminó la canción muy bajito, y los tres aplaudieron.

Al despedirse, acordaron volver al día siguiente para escuchar al coro entero. Teo anotó la fecha en la arena. Nilo la copió en un papel: la arena, dijo, tenía muy mala memoria cuando subía la marea.

¡Fin!

Este cuento tiene 2 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Guardar las conchas y escuchar a Coral en la playa
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