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- Un atajo seguro junto a la gaviota
La playa está en calma. Duque sopla suave con la brisa y mantiene la ruta segura; Fino vigila con astucia y Mar anota cada pista. De pronto llega una gaviota, famosa por sus consejos, y posa sus alas en la sal del agua.
—Gracias, gaviota, ¿qué ves desde arriba? —pregunta Mar, curiosa.
La gaviota extiende el ala hacia el mar y señala con el pico una línea de corrientes que parece un camino. —Claro atajo seguro, sigan estas corrientes y no se acerquen al trueno submarino —dice, con voz clara.
—Si seguimos la corriente, el trueno no nos alcanza —comenta Fino, rápido para entender el mapa del agua.
—Yo anoto: atajo por la derecha, corriente suave, luego seguimos hasta la roca grande —dice Mar, tomando nota con lápiz y papel.
Juntos deciden. Duque guía con paciencia, Fino busca pistas, y Mar conserva cada detalle. El viaje termina con la certeza de que escuchar da más seguridad que ir solo.
Moraleja: escuchar ayuda a todos a estar a salvo y a confiar en quien tiene buena mirada.
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