La Mansión Encantada

La Mansión Encantada

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Una puerta enorme golpea de golpe al abrirse, y tres amigos mágicos llegan a la Mansión encantada. Mila, un hada de pelo rizado lleno de brillos, roza la piedra con su varita discreta. Toby, un gnomo con gorro puntiagudo, mira a su alrededor. Nico, un unicornio de crin brillante, mueve la cabeza para ver mejor.

—No quiero asustarme, quiero entender qué hay dentro sin correr —dice Mila.

—Podemos mirar la entrada primero, seguro hay una luz que guía, ¿no? —dice Toby.

—Somos tres; si nos mantenemos juntos, podremos atravesar cualquier sombra —dice Nico.

La entrada principal tenía molduras que parecían ojos, pero también una campana suave que sonaba cada vez que alguien decía la verdad. En el jardín, una ruta secreta se escondía entre setos recortados y una fuente que susurraba nombres antiguos. Toby dio un paso adelante, valiente.

—Si nos movemos por el jardín, tal vez encontremos una pista sin ruido —dice Toby.

—Si seguimos la entrada, podemos preguntar a la casa y entender su misterio —dice Mila.

—Pensemos rápido. ¿Qué hacemos primero? —dice Nico.

La Mansión guarda su secreto, y la pregunta queda en el aire: ¿seguir la entrada o buscar la ruta secreta?

¿Qué camino eliges?