Tres marcas para el viento
Tronador empezó con la corriente más leve que podía mantener. Somni marcó en el suelo hasta dónde llegaba el movimiento de los hilos. Ígnea escuchó cuáles de las campanillas sonaban sin golpearse.
Aumentaron un poco la fuerza, detuvieron el aire y anotaron el resultado. Después de varias pruebas encontraron un intervalo estable. El dragón pudo repetirlo sin tener que improvisar cada vez.
En la fiesta, colocaron a los visitantes detrás de la marca del suelo. Tronador hizo sonar una secuencia breve y dejó pausas para descansar.
No desapareció su preocupación por el año anterior. Cuando notaba que quería soplar más fuerte, miraba las marcas y volvía al ajuste ensayado.
Las campanillas llegaron intactas al final de la noche. Sus amigos lo ayudaron a guardarlas, junto al papel de las mediciones. La próxima función empezaría con esos datos, no con una promesa de no equivocarse nunca.
Este cuento tiene 6 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Preparar las campanillas de Tronador
- Ajustar el viento con pruebas pequeñas
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