El claro de las espadas
Cuentos de Piratas 5-8 años

El claro de las espadas

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Un claro de la pradera aparece tranquilo. Cresta espera allí, con plumaje verde brillante y ojos atentos. Los exploradores llegan, cansados pero curiosos; el sol les da en la cara sin quemar.

—Hola, soy Tarek, y protejo a mis amigos —dijo Tarek, con voz firme, sonriendo—. Hemos llegado a entender estas espadas y a encontrar el tesoro con cuidado.

—Yo soy Bruma, veloz y juguetón; los guiaré entre las corrientes y avisaré del peligro —dijo Bruma, moviendo la aleta—. Vamos, escuchen bien.

Cresta, con la paciencia de las mareas, explica por qué las espadas están aquí y qué camino seguir: —Estas espadas eran señales de unión para quienes buscan ayuda; ahora señalan el valle verde al norte y un río antiguo en el sur.

—Cooperemos primero y vayamos con calma, cada uno dice una idea y la votamos con tranquilidad —dijo Cresta—. Jovenzuelos, observen las señales, no corran, y escuchen a todos antes de decidir.

—Entonces, trabajemos juntos y avancemos paso a paso —afirmó Tarek—. El tesoro vale más si lo compartimos y nos cuidamos entre todos.

—La moraleja es clara: quien escucha y coopera llega más lejos —concluyó Cresta.