El código bajo la capucha
Elian formó dos paredes bajas, separadas como los bordes de un pasillo. Deshizo cualquier otra sombra que hubiera levantado, de modo que ambos pudieran ver por dónde regresar.
Avanzaron hasta la visera del guardián. Vega descansó en el hombro de su amigo y dirigió tres destellos cortos al receptor, tal como indicaba el código de los observadores.
El mecanismo se apartó. No se desvaneció ni fue derrotado: había recibido la señal que esperaba. Elian deshizo las dos últimas paredes y ambos siguieron los postes hasta el observatorio.
Entregaron la lente a tiempo para montarla antes de la lluvia de estrellas. Mientras Vega descansaba junto a una lámpara, Elian anotó en su cuaderno una modificación para sus diseños: toda defensa debía incluir una salida fácil de reconocer.
Esa noche miraron el cielo por la lente que habían transportado. Elian habló de la señal de Vega cuando le preguntaron cómo habían cruzado. No tuvo que ocultar que su primera idea necesitaba cambios.
Este cuento tiene 3 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Probar la señal luminosa de Vega
- Acercarse por un pasillo corto y emitir el código
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