- Cuentos interactivos /
- Cuentos de Ciencia Ficción /
- santuario de galaxias/el tunel de luz entre galaxias /
- El portal seguro
El panel de control emite un zumbido suave; las luces parpadean rítmicamente y el flujo de energía se estabiliza, paso a paso, como si la máquina respirara de nuevo. El santuario, que parecía estar a punto de desvanecerse entre haces de luz, se mantiene firme gracias a una vigilancia constante que nadie baja la guardia ni un instante.
Tessa se coloca frente a la consola, dedos firmes en los interruptores y ojos atentos a las lecturas. Aeon observa las rutas que aparecen en la pantalla, dos trayectorias brillantes que se bifurcan en el aire, cada una con un mensaje claro: salida segura o salida con riesgo. Nyra mantiene las manos ligeramente elevadas, como si sostuviera una cuerda invisible de energía, lista para ajustar cualquier desviación.
—La ruta de estabilización está lista, pero necesita tu decisión, viajero —dice Tessa, señalando la mitad derecha de la pantalla—. Si la elegimos, el portal se abrirá sin traumas para cualquiera que entre.
—Y si fallamos, el santuario podría colapsar de nuevo —respondió Aeon, con voz seria—. No podemos permitir que nadie se quede atrapado aquí.
Nyra asiente y canaliza una corriente adicional, devolviendo la energía sobrante al panel. El panel responde con un murmullo de aceptación, y las luces se vuelven claras, estables, seguras.
—Mantén el enfoque, necesito que aguantes la tensión por unos segundos más —emite, con tono práctico—. Si la energía sube demasiado, voy a redistribuirla con esta palma.
Nyra hace un gesto suave y la sala parece respirar con ella. Aeon observa el camino final que se desbloquea: una puerta de portal que brilla con un azul claro y una promesa de salida limpia.
—Portal estabilizado. Preparados para el paso —anuncia Tessa, afirmando con una voz que no admite dudas—. Mantengan la calma, respiren hondo y sigan la ruta señalada.
Aeon asiente y da el primer paso hacia la luz. Nyra se aproxima para verificar el ritmo del portal, ajustando la intensidad con un movimiento preciso de las manos. Tessa vigila los indicadores finales, los dos muros de luz que se abren como una puerta gracias a la precisión y a la colaboración entre tecnología y energía.
—Entren —dice Aeon, y la frase se escucha firme, sin ruido en exceso, como un mandato claro que no admite dudas.
El portal se abre por completo, y el equipo entra sin vacilar. El santuario queda quieto a su espalda, estable, y la salida los recibe con una claridad definitiva; una lección de cooperación entre ciencia, magia y experiencia: cuando tres perspectivas se alinean, el camino seguro aparece.
Moraleja implícita: la combinación de capacidad, responsabilidad y confianza en los demás transforma lo impredecible en camino seguro.
¿Quieres leer otro cuento?
La Cueva de Singularidad
En la escena inicial, un equipo de exploradores —Explorador del olvido, Capitán de antimateria y Científico inmortal— entra en una cueva que late con una singularidad temporal. Deben elegir entre dos rutas y enfrentar dilemas que pondrán a prueba su confianza y sus metas, para decidir el destino final de la expedición. Cada personaje plantea su perspectiva: seguridad, verdad y control experimental. La decisión queda en suspenso, dejando al lector la intriga de cuál ruta tomarán y qué coste implicará.
Abrir historia →Ciudad de estrellas: una aventura cósmica
Tres amigos del espacio inician una exploración en la Ciudad de estrellas para descubrir de dónde proviene la música de las estrellas. Juntos buscan pistas luminosas, escuchan brillos y se plantean el siguiente paso de su misterio.
Abrir historia →El planeta sombrío y los portales
Dos héroes, un explorador dimensional y una ingeniera de portales, llegan a un Planeta sombrío y buscan una salida. Deben decidir entre usar el taller de portales para abrir una ruta segura o aventurarse en una exploración peligrosa entre sombras. Cada opción presenta ventajas y riesgos, y las preguntas finales dejan la decisión en manos de los protagonistas.
Abrir historia →