Las salidas de una en una
Tessa activó el modo reducido y deshabilitó las órdenes automáticas. Aeon y la supervisora confirmaron por comunicación la hora de cada viaje con su destino. Solo entonces Nyra estabilizaba el portal elegido para abrirlo.
El procedimiento funcionó, aunque era mucho más lento. Dieron prioridad a los transportes médicos y a los pasajeros con conexiones que no podían aplazarse. El resto recibió horarios revisados y un lugar donde esperar.
La señal antigua seguía llegando al núcleo, pero ya no podía ordenar una apertura. Tessa guardó los registros y dejó solicitada la revisión del emisor durante el siguiente turno técnico.
Antes de marcharse, los tres explicaron el relevo paso a paso. No abandonaron a la supervisora con una solución que solo ellos sabían utilizar.
El último transporte urgente cruzó con ambos extremos preparados. En el informe, Aeon escribió «servicio limitado y supervisado». La estación podía funcionar de esa manera hasta reparar la causa, siempre que nadie confundiera aquel margen con una avería resuelta.
Este cuento tiene 5 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Examinar los pulsos del núcleo
- Activar un servicio reducido y supervisado
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