El nudo que conocía Don Pío
Tula llamó a Don Pío, que estaba en un árbol cercano. El loro voló hasta ellas y reconoció un nudo corredizo junto al ala.
Tula apoyó el borde de la red sobre su caparazón para quitarle peso. Don Pío aflojó primero la vuelta exterior con el pico. Después ensanchó el lazo, esperando cada vez a que Lía dijera que no le dolía.
El ala quedó libre. Lía la movió despacio y se quedó descansando en la rama baja. Avisaron a los monos para que recogieran su red.
Mientras llegaban, podían compartir una fruta del cesto de Tula o contar una historia tranquila. Lía ya estaba fuera: ahora necesitaba una pausa.
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