La fruta después del susto
Tula abrió su cesto y ofreció fruta a Lía y a Don Pío. Lía eligió un trocito blando y se quedó un rato en la rama baja.
Cuando llegaron los monos, Don Pío les mostró el nudo que había aflojado. Recogieron la red y revisaron dónde se había roto su amarre.
Lía estiró el ala y probó un vuelo corto. No necesitó cantar para pagar la ayuda: sus vecinos habían venido porque estaba atrapada.
Antes de marcharse, Tula recogió las cáscaras en el cesto. Lía la acompañó desde las ramas, contándole cuál de los árboles tenía la sombra más fresca para su próximo paseo.
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Pedir que Don Pío venga hasta la red
- Compartir fruta durante el descanso
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