Uno, dos y tres
Eligieron contar. Tula comprobó que todos estaban mirando: un mono sujetaba el borde de la red y otro tenía los lazos preparados para soltarlos.
—Uno, dos… ¿Lista, Lía?
Lía pidió esperar un momento. Tula volvió a empezar cuando ella asintió. Al llegar a tres, los monos levantaron y aflojaron. El ala salió despacio, sin quedarse atrapada otra vez.
Después de descansar y probar un vuelo corto, Lía ayudó a señalar desde el aire dónde se había soltado la red del huerto. Los monos la sujetaron mejor.
Tula sacó su cesto de fruta para la pausa. Comieron juntos a la sombra, con la red ya recogida y sin nada pendiente de desatar.
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Llamar a los monos del huerto con Lía
- Coordinar el movimiento contando juntos
¿Quieres leer otro cuento?
El valle del Miedo y las sombras de Eko
Leo y Tula ayudan a Eko a descubrir qué mueve las sombras del valle, sin pedirle que deje de tener miedo de golpe.
Abrir historia →La cabaña de la aurora y la noche helada
Lía, Iker y Nils preparan un refugio de montaña antes de la primera helada. Reparar sus piezas o localizar el equipo de mantenimiento conduce a cuatro finales completos.
Abrir historia →El templo del tiempo y el reloj de las estaciones
Sera, Lía y Rayo reparan el reloj que abre el jardín público. Cuatro recorridos enseñan a observar, probar mecanismos y pedir confirmación antes de moverlos.
Abrir historia →