Una pieza que sí podía ceder
Ana dejó el escáner en el suelo y mostró la fisura. Lira tradujo sus palabras y la respuesta de Ardan: había restos de una muda antigua en una grieta, lejos del nido. Podían tomar uno; las placas del suelo debían quedarse donde estaban.
El fragmento tenía el tamaño adecuado, pero aún necesitaba el horno de Sena. Al llegar a la aldea descubrieron el problema del canal. Ana explicó lo que había visto junto al nido, y Sena pidió reunirse con Ardan.
Acordaron abrir un paso lateral para el agua sin desmontar el cerco de los huevos. Los vecinos y Lira marcaron juntos el trazado; Ana ayudó con las mediciones.
Dos días después, el horno volvió a funcionar y el recambio superó una prueba de presión con el motor apagado. Ana pudo despegar al día siguiente. Desde arriba vio el canal rodear el nido: la línea no era tan recta como su primer dibujo, pero servía a quienes vivían allí.
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Examinar las placas de la selva con Lira
- Explicar la avería y pedir material sobrante
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