Las placas del manantial
Al llegar al manantial, Ana reconoció el brillo del material que buscaba. Varias placas rodeaban una depresión del suelo. Iba a acercar el escáner cuando Ardan descendió entre los árboles y extendió un ala sobre ellas.
Lira escuchó su gruñido y tradujo: aquellas placas conservaban el calor del nido. No eran escombros abandonados. El manantial alimentaba además un canal que salía hacia los cultivos.
Ana podía mostrar la pieza rota y pedir una muestra sobrante. Lira también era capaz de proyectar luces a distancia para apartar unos minutos al dragón, pero recoger material así significaría hacerlo sin su permiso.
El escáner no distinguía una placa prescindible de una necesaria para los huevos. Ana tenía que decidir si reconocía ese límite o aprovechaba la distracción para tomar la que parecía más suelta.
¿Qué camino eliges?
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