Un canal alrededor del nido
Sena acompañó a Ana y Lira hasta el límite del manantial. La conversación fue lenta: Ardan quería conservar el calor del nido y la aldea necesitaba agua continua. Ninguna promesa de amistad cambiaba esas dos necesidades.
Ana propuso un canal estrecho por fuera del cerco. Ardan señaló la zona por la que sí podían excavar, y Sena calculó con los vecinos si el caudal sería suficiente. Modificaron el trazado dos veces antes de aceptarlo.
Los trabajos duraron tres días. Lira tradujo cada ajuste y Ana ayudó a nivelar el paso del agua. El horno volvió a funcionar y Sena fabricó la pieza con sus reservas de cerámica.
Tras las pruebas, Ana preparó la nave para salir. Pagó el material con herramientas acordadas con la ceramista y dejó una copia del plano. La avería estaba resuelta; el valle no se había convertido en una escala vacía, sino en un lugar al que ahora sabía cómo pedir permiso para regresar.
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Visitar a la ceramista de la aldea
- Negociar un trazado con Sena y Ardan
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