El canal que terminaba seco
Sena recibió a Ana y examinó la pieza rota. Podía fabricar un recambio, pero el horno de la aldea estaba parado: el canal de enfriamiento apenas traía agua.
Los vecinos culpaban a Ardan, que había bloqueado parte del manantial al ampliar su nido. El dragón, a su vez, ahuyentaba a quien se acercaba a mover las placas. Los cultivos empezaban a secarse.
—Puedo ayudarte con la pieza, pero antes necesitamos recuperar el agua —explicó Sena.
Ana dibujó el recorrido del canal con los vecinos. Podían abrir una derivación provisional fuera del nido mientras buscaban una solución, o ir con Sena a negociar un paso del agua que mantuviera el calor de los huevos. Lira traduciría; ninguna de las dos podía decidir por la aldea o por Ardan.
¿Qué camino eliges?
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