Un timón y una cinta roja
En el almacén entregaron el permiso. El timón llevaba grabado el nombre de su antiguo barco: Fortuna. El encargado les contó que había navegado durante treinta años antes de retirarse.
Los trabajadores lo cargaron en la barca. Marina pidió además una cinta roja como las del jardín. Quería que los alumnos pudieran observar el viento mientras aprendían a gobernar.
Una carpintera instaló y revisó el timón en la escuela. Durante la primera práctica, el instructor les mostró cómo combinar su movimiento con lo que indicaba la cinta.
Drago acompañó la barca por el agua del puerto y Marina se posó junto a Leo. Cuando llegaron al muelle, el joven había aprendido más que una leyenda: sabía qué mirar antes de girar.
Este cuento tiene 3 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Pasar por las flores y las cañas del viento
- Observar las cintas y los sonidos del viento
- Ir a recoger el timón
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