Las flores del viento
Entre las flores colgaban tubos de caña. No cantaban por magia: el viento los hacía sonar. La jardinera usaba aquel rincón para mostrar cómo cambiaba la brisa durante el día.
Marina distinguió un sonido agudo junto a la pasarela. La mujer les propuso observar las cintas que indicaban la dirección del aire.
Podían aprender el juego de los sonidos o seguir hasta el almacén. Drago saltó una vez sobre el canal y volvió al agua. Su vuelo corto también dependía del viento.
¿Qué camino eliges?
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