Las preguntas de Tula
Tula miró las luces desde la manta.
—Algunas gotas parecen brillar cuando les da la luna —explicó—. Pero también hay animales que tienen luz propia.
Rizo señaló un punto que acababa de moverse.
—Ese ha volado.
—Entonces sabemos algo importante —respondió ella—. Ahora podemos comprobar de dónde sale su brillo.
Una nube se acercaba despacio a la luna. Tula propuso esperar hasta que la tapara. Si los puntos seguían encendidos, no estarían reflejando su luz.
Lino había visto varios cerca de un viejo tronco caído, justo al borde de la manta.
—También podemos mirar uno de cerca. Ahí hay hojas bajitas.
Tula asintió. Observar desde lejos les permitiría comparar muchas luces a la vez. Acercarse al tronco les ayudaría a distinguir el cuerpo del animal.
Rizo dejó su zanahoria junto a la cesta. Nunca había pensado que una pregunta pudiera investigarse de dos maneras. ¿Esperarían a la nube o examinarían las hojas del tronco?
¿Qué camino eliges?
❦¿Quieres leer otro cuento?
El río dorado y el misterio de los destellos
Una luz que aparece en el río hace creer a todos que hay un tesoro. Tres amigos investigan antes de dejar que empiecen a excavar.
Abrir historia →La isla de los enigmas y la biblioteca escondida
Ren, Sable y Kit deben encontrar una biblioteca que solo abre a quienes comprenden sus señales.
Abrir historia →Tula y Lía: la red entre las ramas
Tula encuentra a Lía enredada en una red caída. Decide a quién pedir ayuda y cómo coordinar un rescate sin dejar sola a su amiga.
Abrir historia →