Lo que vio Brumo
Brumo se sumergió junto al extremo de la red. Recorrió la malla sin tocarla y volvió al costado del barco.
—No está unida a nada más. Solo al gancho de la boya.
Arán acercó su pértiga y levantó el borde enganchado. Nara sostuvo una cuerda para que la red no se alejara al quedar libre.
El extremo salió del gancho. La malla se aflojó alrededor de la cola y Arán empezó a recogerla desde el barco.
Brumo nadaba al lado del ballenato, indicándole el espacio abierto. El pequeño movió la cola una vez y dejó atrás la última vuelta de red.
Nara soltó el aire que llevaba un rato conteniendo.
Acompañaron al ballenato hasta la entrada del puerto. Su madre lo recibió con un soplo que brilló bajo el sol.
Mientras los dos se alejaban, Arán recogió también la boya rota. La sujetó en cubierta junto a la red para llevarla al puerto nuevo.
Brumo volvió a saltar junto a Nara. Esta vez no era una llamada de auxilio. El pequeño ya nadaba junto a su madre y el camino estaba libre.
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Observar la red desde el otro lado de la boya
- Pedir a Brumo que compruebe el fondo
¿Quieres leer otro cuento?
El jardín de los timones y el barco Fortuna
Tres amigos buscan un timón para la escuela de navegación y descubren qué significa realmente su nombre.
Abrir historia →Puerto Escondido y el mapa de los juegos
Lolo y Pipo visitan a Estela en su poza y descubren juegos junto al puerto.
Abrir historia →El cuaderno de las batallas brillantes
Tres centinelas han quedado atrapados en una fortaleza que repite una antigua batalla. Toran, Elden y Skye disponen de una moneda solar, una runa y un cuaderno para rescatarlos antes del anochecer.
Abrir historia →