La noche en que habló la campana
Cuentos de Miedo 18 años o más
Campos de los ecos: pactos entre sombras
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La noche en que habló la campana

Draven cerró los dos conductos de las cisternas con bandas de sombra. Luego abrió el tubo de cobre. La máscara aspiró el aire de la cámara como alguien que llevaba años esperando respirar.

En Valdara, la campana empezó a sonar sin que nadie tirara de la cuerda.

Primero se oyó el agua. Después, una mujer contando niños. Una mano golpeaba la compuerta y pedía cinco minutos más. En medio de aquel ruido apareció la voz de Uriel, más joven: «Si abrimos ahora, perderemos el barrio alto».

Draven oyó su propia respuesta: «Entonces será mejor que nadie sepa cuántos quedan».

Se le aflojaron las manos. Una banda de sombra empezó a despegarse del conducto. Uriel la sujetó contra la piedra con ambas palmas.

—Termínalo —dijo.

Draven mantuvo abierto el paso hacia la campana. Nix nombró a cada persona cuando su recuerdo atravesaba el metal. Algunos recuerdos duraban apenas un segundo: una bota perdida, una promesa, el olor del pan que alguien llevaba envuelto.

Al pronunciar el último nombre, Nix dejó de gotear. Por primera vez su ropa parecía seca.

—Yo también quería volver a casa —dijo.

La figura se deshizo en el aire. La máscara quedó quieta, sin labios que se movieran. Draven la rompió con la base de la lámpara y la grieta del campo se cerró.

Cuando salieron, había gente esperando al otro lado de la hierba blanca. Nadie aplaudió. Una mujer sostenía un retrato y preguntó cuál de los dos había prometido regresar.

Draven levantó la mano.

La guardia los escoltó hasta Valdara. Tras ellos, la campana permaneció inmóvil. Los pozos ya no hablaban y el refugio estaba vacío. En la plaza, por primera vez, eran los vivos quienes pedían explicaciones.

¡Fin!

Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Bajar con Draven y examinar la máscara del silencio
  2. Dar salida a los recuerdos por la campana de Valdara
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