El jardín de las señales
En el jardín flotaban luces pequeñas sobre postes numerados. Bruna las mantenía como señales; no eran criaturas a las que hubiera que perseguir por el bosque.
Podían seguir los números que había indicado o usar el mapa de Teo para recorrer el borde del jardín. Las dos rutas llegaban a la misma puerta.
Aren mantuvo sus flechas apagadas para distinguir mejor los postes. A veces su luz ayudaba más cuando esperaba a que la necesitaran.
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