La carta de Pyra
Pyra puso su carta sobre la mesa. Había dejado de visitar a su maestra después de una discusión sobre su aprendizaje. Ahora la maestra vivía lejos, y Pyra llevaba meses cambiando la primera frase sin enviar nada.
Eldrin contó lo del cuaderno. Grizz habló de la silla que había roto. Escucharse les permitió distinguir tres problemas diferentes, que no se arreglarían con la misma frase.
—Podemos ayudarnos a preparar cada mensaje —propuso Pyra—. O escribir por separado y reunirnos después. No hace falta enseñarlo todo.
Eligieran lo que eligieran, regresarían juntos al anochecer. La catarata podía quedarse al fondo, sin convertirse en una prueba que tuvieran que superar.
¿Qué camino eliges?
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