El reflejo de una silla rota
Grizz regresó al mirador con Eldrin y Pyra. En el agua vio su mano golpeando la silla y a su hermano apartándose. El reflejo no lo llamó monstruo ni le ofreció una absolución: mostró un gesto que había ocurrido.
Grizz se retiró cuando tuvo suficiente. En el refugio escribió a su hermano, reconociendo el golpe y ofreciendo reparar la silla. Añadió que entendería si no quería recibirlo todavía.
Al volver al pueblo dejó el mensaje y buscó un taller donde aprender a reconstruir la pata rota. No llevó una silla nueva como si eso pudiera sustituir la conversación.
Su hermano respondió días después. Aceptó la reparación, pero pidió tiempo antes de volver a verse. Grizz respetó el límite.
Cuando terminó el trabajo, Eldrin y Pyra lo ayudaron a transportar la silla. La dejaron donde su hermano había indicado, sin exigir que la puerta se abriera.
Este cuento tiene 6 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Acompañar a Grizz hasta el refugio
- Volver al mirador acompañado
¿Quieres leer otro cuento?
La catarata del crepúsculo
Eira, Orio y Silo llevan una caja de semillas al vivero de la otra orilla. La catarata oculta el paso y deberán descubrir cómo cruzar sin poner en peligro su encargo.
Abrir historia →La cueva de los misterios y la risa escondida
Un gnomo, una rana y un pájaro buscan de dónde sale una risa que suena dentro de una cueva.
Abrir historia →La montaña de las Luces y la noche de los faroles
Tres amigos preparan una aportación a una fiesta sin tener que ocultar sus dudas ni repetir el pasado.
Abrir historia →