Un lugar con menos ruido
Grizz se alejó con sus amigos hasta el refugio. El estruendo de la catarata llegó allí convertido en un rumor. Se sentó junto a la puerta y dejó de apretar los puños.
—No quiero que me digáis que tengo que volver ahora —pidió.
Eldrin asintió. Pyra le acercó agua y esperó sin hacer preguntas. Grizz contó que recordaba demasiado bien la discusión con su hermano: había roto una silla de un golpe y le avergonzaba admitirlo.
Podía regresar al mirador acompañado o quedarse en el refugio y escribir. Eldrin y Pyra respetarían cualquiera de las dos opciones y pasarían a buscarlo antes de la vuelta al pueblo.
¿Qué camino eliges?
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