La carta desde el refugio
Grizz permaneció en el refugio. No necesitaba ver en el agua la discusión para recordar lo que había hecho. Sacó papel y escribió que quería reparar la silla sin pedir a cambio que su hermano dejara de estar enfadado.
Guardó la carta y salió a sentarse al sol. Cuando Eldrin y Pyra volvieron a buscarlo, les dijo que prefería no visitar el mirador aquel día.
—De acuerdo —respondió Pyra, acomodándose a su paso.
En el pueblo, Grizz entregó el mensaje y pidió al carpintero que examinara la silla antes de trabajar en ella. La respuesta de su hermano llegó después: aceptaba la reparación, pero todavía no quería reunirse.
Grizz no mandó otra carta para convencerlo. La suya ya había dicho lo que necesitaba decir. Empezó el arreglo y dejó que el siguiente encuentro pudiera ocurrir a otro ritmo.
Este cuento tiene 6 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Acompañar a Grizz hasta el refugio
- Quedarse en el refugio y escribir
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