La grieta a la vista
Aric bajó el arco. Eldrin le indicó desde dónde podía ver la pared agrietada sin cruzar la barrera. El agua contenida habría empujado contra esa rotura y abierto un boquete hacia los huertos.
El hechicero enseñó además su aviso al pueblo, enviado con un mensajero aquella mañana. Aric no lo había recibido antes de salir.
—No tienes que creerme porque lo diga yo —añadió Eldrin—. Puedes medir la grieta y comprobar el indicador.
Para repararla necesitaban encajar una placa de piedra y asegurarla mientras el hechicero sellaba los bordes. Aric sabía colocar cuñas y tensar cabos; podía ayudar sin aprender magia de repente.
Podía aceptar esa comprobación y trabajar con Eldrin o mantener el arco preparado mientras pedía más garantías.
¿Qué camino eliges?
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