Las cuerdas a ras del suelo
Caracolo siguió el sendero mientras Truenita se posaba en las ramas cercanas. Encontró fibras de una red en la corteza y una estaca con la marca de Rurik. Truenita la dibujó sobre un trozo de papel del puesto de entrada.
Al llegar al claro, los duendes estaban recogiendo manzanas. Les explicaron lo ocurrido y vieron al cazador acercarse por el mismo sendero, con una red plegada sobre el hombro.
Los vecinos podían llevarlos al almacén y avisar a la guardia del valle desde su campana. También podían cerrar la verja del huerto y exigir a Rurik que se detuviera allí, a la vista de todos, mientras llegaba la guardia.
Caracolo miró el dibujo de la estaca. Había algo más útil que un discurso para demostrar qué estaba haciendo el cazador.
¿Qué camino eliges?
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