Las versiones de la Casa Orfeo
El inspector instaló a cada persona en una sala distinta. Anotaste primero lo que decían y dejaste las interpretaciones para después.
Julián afirmó que permaneció en el salón desde que aplazó el lote, a las ocho y treinta y ocho. Sin embargo, las fotografías del acto solo lo mostraban de nuevo a las ocho y cincuenta y tres. Durante ese intervalo, según él, estuvo haciendo llamadas en el pasillo sin hablar con nadie.
Hugo admitió haber enviado a Beatriz un mensaje agresivo: «Si vuelves a llamarme falsificador, vas a lamentarlo». Aseguró que entre las ocho y cuarenta y dos y las ocho y cincuenta y cinco participó en una videollamada con tres clientes desde una sala acristalada.
Natalia reconoció que su tarjeta aparecía en el registro del archivo, pero juró que estaba dentro del bolso que dejó en el guardarropa. Había ocultado otra cosa: Beatriz le entregó por la tarde una copia preliminar del informe y ella no se la enseñó a Julián.
Sofía Nieto, encargada del guardarropa, recordaba que alguien reclamó durante unos minutos el abrigo de Natalia con la ficha correcta. No podía identificarlo todavía: atendía a varias personas y solo vio una manga negra con gemelos plateados.
Podías reconstruir llamadas, fotografías y tiempos para reducir la franja del crimen. O pedir a Natalia que entregara el informe y explicar cómo podía haber salido su tarjeta del guardarropa. Una mentira por miedo podía ocultar una prueba sin convertir a su autora en asesina.
¿Qué camino eliges?
❦¿Quieres leer otro cuento?
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