Los nueve minutos sin fotografía
La plataforma de videollamada conservaba la conexión de Hugo desde las ocho y cuarenta y dos hasta las ocho y cincuenta y cinco. Los tres participantes confirmaron que habló y mostró documentos varias veces. Una cámara del pasillo acristalado lo registró dentro de la sala.
El mensaje contra Beatriz seguía siendo grave y se incorporó al expediente, pero Hugo no podía haber estado también en el archivo durante la agresión. Su amenaza explicaba la sospecha, no el crimen.
Beatriz había llamado a su abogado a las ocho y cuarenta. En el buzón dejó un mensaje: «Retira el lote. Julián traerá el original de la ficha al archivo». La grabación terminaba a las ocho y cuarenta y dos.
Una restauradora oyó caer metal hacia las ocho y cuarenta y ocho, mientras anotaba la hora de secado de un barniz en la sala vecina. La médica situó la muerte en una franja compatible, sin pretender fijarla al minuto.
Julián no aparecía en fotografías entre las ocho y cuarenta y cuatro y las ocho y cincuenta y tres. Esos nueve minutos incluían la cita, el ruido y el uso de la tarjeta de Natalia. Las cuentas mostraban además que dependía del anticipo del lote falso.
Podías entregar la cronología y pedir que comprobaran el mecanismo de acceso, la llave y las finanzas de Julián. O acusar a Natalia porque su tarjeta era la única credencial registrada, aunque el archivo aceptara también una llave sin registro.
¿Qué camino eliges?
❦¿Quieres leer otro cuento?
La última campanada de Villa Bruma
Esteban Rivas aparece asesinado minutos después de que sus invitados escuchen su voz. Como Mara Salcedo, examina relojes, documentos y coartadas para descubrir qué ocurrió en Villa Bruma.
Abrir historia →El puente del destino y el último minuto
Tres compañeros buscan sacar a Mara de un minuto detenido, antes de que el puente que la retiene se cierre para siempre.
Abrir historia →El faro abandonado y los destellos de la tarde
Tres amigos investigan una luz que aparece en un faro cuyo viejo motor ya no funciona.
Abrir historia →