Una amenaza no es una coartada
Señalaste a Hugo ante los asistentes y mostraste su mensaje. El marchante no negó la amenaza, pero exigió que comprobaran la videollamada antes de tratarlo como asesino.
La policía verificó la conexión, las intervenciones y la cámara del pasillo. Hugo había estado a la vista durante toda la franja compatible con la muerte. Su mensaje se investigaría, pero no podía situarlo en el archivo.
Mientras corregían tu acusación, los agentes siguieron la pista que habías dejado en segundo plano. La tinta moderna reveló la falsificación; las cuentas vincularon el anticipo con las deudas de Julián y el tubo de su despacho contenía la palanca de la prensa.
El director terminó confesando tras aparecer la cita en la agenda y la tarjeta de Natalia en el registro. Había utilizado la credencial para señalarla y había ocultado el arma en el embalaje del lote falso.
Hugo aceptó tu disculpa solo como constancia, no como reparación inmediata. Beatriz había considerado dañina su amenaza y tú habías utilizado esa conducta para saltarte pruebas que decían otra cosa.
El asesino no había cambiado porque eligieras mal. La policía resolvió el caso; tu informe quedó unido al expediente como ejemplo de una conclusión que llegó antes que la comprobación.
Este cuento tiene 8 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Examinar el archivo, la prensa y la tinta violeta
- Comparar la tinta y las dos fichas de procedencia
- Acusar a Hugo basándose en su amenaza
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