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- La huella luminosa y las tareas compartidas
El trío explora el Jardín Encantado y, entre las piedras, aparece una huella luminosa. Brilla suavemente y señala claramente que cada amigo debe elegir una tarea según sus dones para que la luz vuelva a brillar.
—Tenemos que dividirnos, pero volveremos a juntarnos después, ¿de acuerdo? —dijo Unicornio, con voz valiente.
—Yo puedo guiar con mi brillo y hacer que todos vean el camino, si hace falta —dijo Ángel, moviendo las alas con calma.
—Yo calentaré el aire para que la luz dure más —dijo Fénix, acercándose y sonriendo con seguridad.
Unicornio se inclina y toma una tarea: —Voy a buscar las piedras que absorben la oscuridad y las llevaré al centro para que brille más —dijo Unicornio.
—Yo iluminaré cada tramo del sendero para que no se acumulen sombras y todos vean dónde pisar —dijo Ángel.
—Yo traeré calor y paciencia; cuando la gente esté cansada, encenderé una chispa de ánimo para continuar —dijo Fénix.
Con un asentimiento, se separan brevemente y, al volver, encuentran la fuente emitiendo un canto claro, ahora más clara y segura que nunca: la luz ha vuelto y la amistad la mantiene. Moraleja: cada dono cuida a la comunidad y juntos todo brilla mejor.
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