Las ondas bajo las ramas
El jardín encantado de las luces
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Las ondas bajo las ramas

—Vamos a seguir esas ondas —decidió Unicornio.

Los tres se despidieron de Luna y caminaron por la orilla. Al principio, las ramas del sauce les tapaban la vista. Fénix estaba a punto de pasar de largo cuando Ángel pidió que se detuvieran.

—Mirad el agua, no las ramas.

Esperaron en silencio. Una hoja flotante dio una vuelta y se deslizó bajo el sauce. Los amigos la siguieron desde tierra hasta encontrar una pequeña puerta que cerraba la entrada del canal.

A su lado había una rueda de madera. Una rama caída se había atascado entre los radios.

—La puerta no deja pasar el agua —observó Unicornio—. Y la rueda no puede moverse con eso en medio.

Ángel levantó la rama mientras Unicornio la empujaba con el cuerno. Fénix indicó dónde dejarla para que no volviera a caer. Después, Ángel y Unicornio giraron juntos la rueda. La puerta subió despacio.

El agua salió con un borboteo y se llevó la hoja flotante por el canal. Esta vez los amigos la acompañaron hasta la fuente, que empezó a cantar en cuanto se llenó.

Las flores se iluminaron por todo el jardín. Luna llegó al oír la música y los encontró mirando una hoja que daba vueltas al pie del chorro.

—¿Cómo lo habéis descubierto? —preguntó.

—Nos paramos a mirar —dijo Ángel.

—Y esta pequeña nos enseñó el camino —añadió Fénix, señalando la hoja.

Los cuatro se quedaron un rato junto a la fuente. Ya era de noche, pero ninguna flor estaba a oscuras.

¡Fin!

Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Seguir el sendero hasta el estanque
  2. Investigar la orilla siguiendo las ondas del agua
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