La piedrita que guía al jardín secreto

La piedrita que guía al jardín secreto

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La pequeña piedra brilla con un brillo suave y marca una dirección entre las plantas. Rosco la observa con cuidado, Bongo da un salto corto para verla mejor, y Mimi se asoma entre las hojas para escuchar.

—Sigan la luz pequeña; podría llevarnos a un secreto bajo las hojas —dijo Rosco.

—Yo veo que la dirección va hacia ese claro entre las plantas, igual que una huella. Vamos a comprobarlo con calma —dijo Bongo.

La piedra empieza a moverse luminosamente, marcando el camino. Rosco se adelanta para proteger a sus amigos, Mimi camina lento y respira hondo para no asustarse, y Bongo salta a un punto más alto para vigilar desde arriba.

—Aquí hay una puerta pequeña entre las hojas; se abre si damos la vuelta a la piedra —dijo Mimi.

Con paciencia, los tres empujan suavemente y la puerta se revela. Debajo de las hojas, un sitio tranquilo y brillante les muestra un secreto simple y bello: un rincón donde cada uno puede hacer una pequeña buena acción.

Y así comprendieron que la curiosidad compartida y la amistad abren caminos y llenan el jardín de confianza.