Una canción para preguntar
Rosco cantó la primera frase de la melodía que se oía detrás del seto. Una voz fina le contestó con la siguiente.
—¡La conoces! —dijo la voz.
—Venimos a escucharos, pero no encontramos la entrada —respondió él.
Una margarita asomó por un hueco entre las hojas.
—Rodead el seto por la derecha y seguid las cintas violetas. ¡Os guardo sitio!
Los amigos hicieron lo que les había indicado. Encontraron el escenario y se acomodaron en tres cojines.
Cuando llegó la canción que Rosco conocía, la margarita le pidió que cantara el estribillo desde su asiento. Su voz grave acompañó las voces pequeñas de las flores.
Mimi sonrió. Bongo dejó de balancearse para escuchar mejor.
Después del último aplauso, la margarita dio las gracias a Rosco. Él se inclinó un poco, colorado bajo sus plumas rosas. Había ido a buscar un concierto y había terminado formando parte de una canción.
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Seguir el sendero de flores perfumadas
- Cantar con Rosco para pedir indicaciones
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