El sendero que canta el jardín

El sendero que canta el jardín

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Entre las flores brillantes, Rosco alza la voz y canta una melodía suave que se mezcla con el murmullo del jardín. Cada nota parece abrir una puerta de aroma y color.

—Escuchen con paciencia, y sigan el ritmo de mi canto para encontrar el camino —dijo Rosco.

Mimi se acerca con atención, y Bongo se prepara para mirar desde lo alto, curioso.

—Qué suave suena; vamos despacio y seguimos la música, podría mostrarnos un sendero oculto —dijo Mimi.

Las notas bajan y las flores se apartan ligeramente, revelando un sendero entre los arbustos. La senda parece invitar a entrar: no es grande ni peligrosa, es tranquila y clara, como una pista que quiere que avancemos juntos. El grupo sonríe, y Rosco continúa cantando un poco más, hasta que el sendero se abre por completo y se ve un jardín más profundo lleno de colores.

—Gracias por cantarlo, nos guía. Vayamos juntos —dijo Bongo.

Con paso seguro, siguen adelante, aprendiendo que la ayuda y la unión abren caminos.