- Cuentos interactivos /
- Cuentos de Fantasía /
- el lago arcoiris y la piedra luminosa /
- La piedra luminosa y el Lago arcoíris
Dragón bebé toma la piedra luminosa y la levanta con cuidado. Un brillo suave recorre sus escamas y disipa la niebla del lago. Las luciérnagas se apagan un instante, y las criaturas del agua asoman curiosas.
Elfo, siempre valiente, se adelantó y dijo: —Tenemos que prometer que este lago estará protegido. ¿Qué hacemos primero?>
Hada, con una sonrisa pequeña, respondió: —Protegemos a cada pez y a cada planta. Vamos juntos; yo busco soluciones para cada problema que encontremos.
Dragón bebé añadió con voz cálida: —Yo vigilo desde la orilla y vuelo si hace falta. Si alguien intenta lastimar el lago, me acerco rápido.
Elfo asintió con firmeza y dijo: —Entonces lo haremos. A partir de hoy, el Lago arcoíris es nuestro hogar y nuestro compromiso.
Las tres criaturas se acercaron y formaron un círculo alrededor del agua. —Protegemos este lugar para siempre, juntos— murmuraron al unísono. Y el lago brilló un poco más, como si entendiera su promesa.
Moraleja implícita: cuando cooperamos y cuidamos lo que es de todos, todos vivimos más tranquilos.
¿Quieres leer otro cuento?
La Isla de las Sirenas y el Canto de las Sombras
Tres amigos llegan a la Isla de las Sirenas, escuchan un canto misterioso y deben decidir cómo avanzar entre el canto, la marea y una sirena amiga para proteger el tesoro de la isla.
Abrir historia →El secreto de las brújulas del Campos de las Brújulas
Tres personajes llegan a Campos de las brújulas y contemplan una brújula dorada. Deben decidir entre qué usarla para avanzar, protegerse o volver a casa. El diálogo integrado revela ideas claras y la escena termina con una duda sobre la siguiente acción.
Abrir historia →Fortaleza perdida: El eco de la luz
Tres amigos llegan a una Fortaleza perdida y deben elegir entre dos caminos para avanzar. Una pista depende de la decisión de la Hada, la guía del Ser del bosque y la paciencia del Tritón. Cada paso abre una pista para acercarse al desenlace.
Abrir historia →