La llanura de auroras: una prueba de confianza

La llanura de auroras: una prueba de confianza

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En la base de trabajo, la llanura se abre ante ellos como una alfombra de luz. Las auroras avanzan en oleadas suaves, susurros que casi se entienden y a veces asustan un poco. Kade observa las líneas brillantes y asiente con calma; Vela afina un último interruptor de seguridad antes de acercarse a la salida del taller.

—La llanura se ilumina sin avisar, y cada destello parece responder a una pregunta que nadie ha hecho —murmura Vela, con voz firme y tranquila.

Kade da un paso adelante y mira a su compañera con una mezcla de confianza y curiosidad. Sabe que lo que está a punto de ocurrir no es un truco, sino una prueba de verdad.

—Debemos avanzar solo si tú entras primero y te mantienes cerca —dice Kade, consciente de su papel de guía y protector.

Vela asiente lentamente, pero sus ojos brillan con determinación. Toca con cuidado la base de un cristal que parece respirar con la luz de las auroras.

—Confía en el lugar y en mí. Si te prometo que cuidaremos cada paso, tú prometes intentarlo sin temores —responde Vela, acercándose para que el siguiente movimiento sea conjunto.

Con un susurro que parece venir de las mismas luces, las auroras emiten una respuesta breve y clara, casi una instrucción: actúen con cuidado, den el paso cuando ambos estén listos. Kade asiente y deja que su mano toque la de Vela, el contacto suficiente para sentir que no están solos.

—Ahora —suelta él. —Ahora —repite ella. Y avanzan juntos, confiando en la escena que se abre ante ellos, con la verdad del planeta acercándose como una promesa cumplida.

Moraleja: cuando la confianza es compartida, el miedo se reduce y el camino se hace claro.