La sombra guía el camino

La sombra guía el camino

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La sombra se alargó como una mano oscura que no quería moverse, pero no era hostil. Se acercó a ellos, y Kade respiró hondo antes de hablar.

—¿Escuchan? —dijo la sombra con una voz que parecía venir de muchos rincones.

Vela dio un paso adelante, colocando la palma sobre una pequeña fuente de luz que emergía del suelo.

—Hay que escucharla con paciencia, no con miedo —dijo ella, en voz baja—. Si la seguimos cuando nos guía, encontraremos un camino seguro. Si la ignoramos, podemos perdernos.

La sombra vibró ligeramente y empezó a moverse, dibujando líneas finas en el aire como si fuese un mapa que solo entendían los que miran con calma.

—Habla, guía —dijo Kade, con tono seguro—. ¿Qué ruta podemos tomar para evitar las paredes que se cierran?

La sombra respondió con un murmullo que parecía una corriente de aire fría y clara.

—Sigan recto hasta encontrar una abertura que no ven desde aquí. Luego giren a la izquierda y sigan la sombra, ella os mostrará el paso más seguro.

Vela asintió y señaló la dirección que la sombra indicó. Kade avanzó, cuidando cada paso, y la sombra se desvaneció sólo cuando ellos estuvieron a salvo de la siguiente cámara.

—Gracias, guía cambiante —dijo él, aliviado—. Hoy no nos perdimos.

—La paciencia es su propia ruta —respondió Vela—. Y la clave para volver a casa es escuchar lo que parece un susurro, no un ruido.

Con la ruta clara, caminaron juntos hacia la salida, confiando en la sombra que una vez asustó y ahora guió, y aprendiendo que la calma puede salvarles la ruta y la vida.