La caseta vacía
La guardabosques no estaba en la caseta. En la puerta había un cartel: «Estoy de ronda. Si hay peligro, toca la campana». Oliver comprobó que podía alcanzar la cuerda desde el poste.
Volvió un momento hasta Clara para explicárselo. Ella tenía a los polluelos bajo el arco, dentro del agua. No se habían acercado a los lazos.
Podían dar la alarma y conducirlos al islote según el paso que Clara conocía. También podían esperar a cubierto unos instantes para ver si el cazador se alejaba del canal.
Oliver habría preferido encontrar a la guardabosques sentada en su silla. No estaba. Pero ahora sabía exactamente cómo llamarla y podía contárselo a Clara sin prometer una llegada instantánea.
¿Qué camino eliges?
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