La muesca central
—Vamos a recolocar la gema —avisó Nico. El guardián apagó el haz. La niebla quedó inmóvil mientras Nova alumbraba con la linterna y Zafir soltaba la pequeña abrazadera del arco.
La piedra no estaba rota. Se había salido de su muesca. Nico la sostuvo con ambas manos mientras Zafir ajustaba el soporte; después cerraron la abrazadera hasta oír dos clics, tal como indicaban las instrucciones.
Cuando el guardián encendió de nuevo la luz, aparecieron tres sombras nítidas. La barrera se abrió. —Nico, Zafir y Nova. Bienvenidos.
Entregaron las cartas calle por calle. El abuelo de Nico leyó la suya en el banco de la plaza y escribió una respuesta en el reverso de una postal del pueblo. Le pidió que dijera a la abuela que había sonreído al leerla.
En el camino de regreso, Zafir revisó la abrazadera una última vez. El guardián había colgado un pequeño farol junto a las instrucciones para que el siguiente cartero pudiera leerlas. Nico guardó la postal en el bolsillo interior. Aquella noche, el puente había vuelto a llevar noticias en las dos direcciones.
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Leer las instrucciones del arco
- Pedir al guardián que apague la gema y recolocarla
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