El puente que siempre volvía al principio
El puente que siempre volvía al principio
(0.00)★★★★★

Este cuento aún no ha sido valorado, se el primero en valorarlo

El puente que siempre volvía al principio

Nina vio por tercera vez la misma pluma roja en la barandilla y se detuvo. Habían caminado diez minutos hacia la otra orilla, pero seguían al lado del cartel de entrada. Liro, explorador de pocas palabras, sacó una cinta de su bolsillo y la ató al poste. No necesitaba un cuarto paseo para sospechar que algo iba mal.

Querían llegar a la feria de inventos. Nina, una joven científica, llevaba en su mochila un despertador que abría las cortinas en vez de hacer ruido. Era la primera vez que presentaba algo en público.

El puente colgante tenía un encantamiento para devolver a la entrada a quienes se adentraran en él durante una tormenta. El cielo estaba despejado, pero el mecanismo seguía activado. Desde la caseta de la orilla, Zarpín, el viejo relojero encargado del puente, los llamó.

—Podéis volver hasta aquí sin problema. Para salir por el otro extremo hay que apagar el encantamiento. Estoy buscando el fallo.

Junto a la caseta había una ranura luminosa que permitía observar el cristal de control. En la barandilla, unas placas indicaban el recorrido del mecanismo. Nina miró la hora. Aún podían ayudar, aunque tendría que reservar los nervios de la feria para más tarde.

❦

¿Qué camino eliges?

❦