La luz sobre una hoja blanca
Taro y Nimbo cruzaron el puente mientras Lira nadaba hasta la cala. Desde allí podían ver la gruta, el agua y los juncos en la misma línea. El búho sostuvo una hoja blanca de su cuaderno a la altura del destello.
Una franja amarilla apareció sobre el papel. Cuando lo movió, la franja quedó en la misma dirección y volvió a iluminar el agua. No había ninguna moneda viajando bajo la superficie: era luz.
El encargado del embarcadero, que los había visto desde la otra orilla, se acercó por el puente. Reconoció el origen: dentro de la gruta quedaba un espejo de latón que antes señalaba la curva a las barcas al atardecer.
Volvieron al pueblo con el dibujo y la hoja donde Nimbo había marcado el ángulo del reflejo. Al día siguiente llevaron a los vecinos hasta la cala para repetir la prueba. Las palas se quedaron en casa.
Taro ayudó a colocar un cartel sobre la antigua señal. Lira vio a los polluelos salir entre los juncos intactos. Nimbo escribió al final de la página: «El río no escondía oro. Escondía una explicación que también merecía la visita».
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Seguir el destello río arriba
- Observar la luz desde la cala del otro lado del puente
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