El pestillo iluminado
El santuario de los unicornios y la puerta del prado
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El pestillo iluminado

Iris sostuvo el espejo y Stella movió su ángulo. Un rayo recorrió la ranura hasta mostrar un pestillo que había quedado torcido por el golpe del viento.

Alba usó la pieza recta del mural como palanca, sin forzarla. El pestillo volvió a su guía y la puerta se abrió. Los unicornios entraron tranquilos, uno a uno.

Colocaron el espejo en una caja acolchada y marcaron la ranura. Encontrar una segunda función para aquellas piezas les permitió reparar la puerta sin magia fuerte ni golpes.

¡Fin!

Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Estudiar los cuatro soles del mural
  2. Usar el espejo para iluminar la ranura
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