Las sombras se abren ante la curiosidad de la Hada

Las sombras se abren ante la curiosidad de la Hada

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Iris escucha otro suspiro entre las sombras y sonríe. Delante, Sylas mantiene la calma, y Nereo alza un poco la cabeza para escuchar el murmullo del agua cercana.

Iris pregunta con voz suave, mirando a sus compañeros, que ya conocen bien su forma de pensar: ¿Qué camino tomamos para no perdernos?

Sylas asiente y responde con serenidad: —Busquemos primero entre los árboles los signos de pasos humanos o de animales que nos guíen de forma clara. Si no hay señales, seguimos el murmullo del agua para encontrar un sendero seguro.

Nereo, tocando ligeramente la superficie del charco, añade: —Vamos despacio y observemos cada detalle. Si algo parece una trampa, retrocedemos y elegimos otro camino.

Iris, con una chispa de curiosidad, afirma: —Preguntemos primero a la sombra más tranquila y luego avancemos juntos. Si alguien se queda atento, nadie se perderá.

Así deciden avanzar, con paciencia y confianza. Las sombras se apartan solo cuando todos caminan unidos, y descubren un sendero claro que evita el peligro. Moraleja: la paciencia y la confianza en los amigos siempre guían por el camino correcto.