El tintineo junto a la encina
Fortaleza perdida: el nombre de la puerta
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El tintineo junto a la encina

Los tres rodearon la muralla hasta llegar a la encina. Sobre un arco de hierro colgaban cinco adornos torcidos. Al moverse con el viento, chocaban entre sí y producían el tintineo.

Iris voló hasta uno. Parecía una pieza de un letrero, pero desde tan cerca no conseguía distinguir su forma.

En el suelo, las sombras de los adornos se estiraban sobre unas losas claras. Nereo vio un círculo seguido de un palo y una curva.

—Desde aquí parecen letras —dijo.

Sylas apoyó una mano en la encina. Él podía escuchar a los árboles cuando nadie hacía ruido a su alrededor.

—Esta recuerda a los antiguos lectores. Podemos preguntarle cómo llamaban a la biblioteca.

Una ráfaga movió las piezas y sus sombras se mezclaron. Iris bajó junto a sus amigos.

—Si esperamos a que pare el viento, quizá podamos leerlas en el suelo.

La encina crujió suavemente, como si también quisiera intervenir. ¿Escucharían su recuerdo o descifrarían las sombras del viejo letrero?

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¿Qué camino eliges?

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