El libro de piedras de colores
Fortaleza perdida: el nombre de la puerta
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El libro de piedras de colores

Los tres siguieron el sendero del plano. Pasaron junto a la fuente vacía y contaron los bancos: uno bajo un sauce, otro junto al muro y un tercero al final del jardín.

Detrás del último encontraron el mosaico. Un libro abierto estaba dibujado con piedras blancas, rodeado de pequeñas piezas verdes.

Nereo apartó las hojas que cubrían la parte de abajo. Allí aparecieron cinco letras oscuras.

—A, L, B, O, R —leyó Iris desde arriba.

Sylas juntó los sonidos.

—Albor. Mi abuelo decía ese nombre.

Volvieron por el mismo sendero y se detuvieron frente al portón. Nereo pronunció «Albor». La puerta se abrió y dejó salir un olor a papel y madera.

En el interior había libros de animales, viajes y recetas. Iris encontró uno tan pequeño que podía sostenerlo mientras volaba.

Sylas eligió un cuento que su abuelo le había contado. En la primera página estaba el mismo dibujo que recordaba de niño.

Regresaron al bosque con los libros prestados y un cartel donde habían escrito el nombre de la biblioteca. Al día siguiente lo colgaron sobre la placa gastada.

Después dejaron limpio el mosaico, para que cualquiera pudiera leer sus cinco letras sin tener que levantar una sola hoja.

¡Fin!

Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Examinar la placa y el plano de la entrada
  2. Seguir el plano hasta el mosaico del jardín
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