La puerta que la paciencia abre

La puerta que la paciencia abre

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Nima ilumina una inscripción grabada en la puerta y Pip escucha con su instrumento afinado. El mensaje que se oyó es claro y nuevo: «La paciencia abre puertas que la fuerza no puede tocar». Kiro respira pausadamente y observa las runas, buscando la palabra precisa.

—La paciencia abre puertas que la fuerza no puede tocar —dice Pip, ajustando una pieza de su herramienta para registrar el eco.

—Así encontraremos la senda correcta, sin apresurarnos —responde Nima con voz musical.

Nima se concentra y señala un camino que no brilla, pero que se siente seguro. Pip da un paso firme, toma la pista que queda a la izquierda y la repite para todos: «Seguir este eco te lleva a la puerta final».

Kiro asiente, abre las alas con cuidado y, juntos, avanzan. La puerta se dobla, deja pasar al grupo y revela el camino cumplido. Su felicidad es simple: caminar sin miedo y saber que la paciencia siempre da la respuesta correcta.

Moraleja: con calma y trabajo en equipo, cualquier puerta se abre.