La roca partida
Sable estudió el mosaico desde arriba y encontró el camino más corto hasta la roca partida. Ren y Kit lo siguieron por el sendero. No tuvieron que mover ninguna piedra: la grieta en la roca formaba una flecha natural hacia una puerta del muro.
La bibliotecaria les abrió al oír los golpes. Era una tejona de gafas redondas. Les enseñó la sala de lectura y un estante reservado para las historias que llevaban los visitantes.
Ren leyó el cuento de su abuela. Sable contó su primer vuelo, incluido el aterrizaje torcido. Kit escuchó aquello y tachó dos líneas de su relato antes de empezar. La zanja que había saltado volvió a tener su tamaño verdadero.
La bibliotecaria guardó copias de las tres historias. Luego les prestó un libro de mapas que contenía islas reales y otras imaginadas. Estaban señaladas de forma distinta para no confundirlas.
En la barca, Kit abrió el libro por una isla con forma de zorro. —Esta me la habría creído —admitió. Sable le señaló la leyenda del mapa y los tres se rieron.
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Examinar los símbolos de la cueva
- Seguir el mapa del suelo hasta la roca partida
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