Isla de la esperanza
Cuentos de Valores 9-12 años

Isla de la esperanza

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La pálida luna se reflejaba en las aguas cuando Tula, una tortuga sabia, Ciro, un cisne sereno, y Paco, un pingüino práctico, llegaron a la orilla de la Isla de la esperanza. Tula avanzó con el paso tranquilo de quien sabe escuchar antes de hablar; sus ojos miraban cada huella en la arena para entender qué había pasado. Ciro, flotando con elegancia, dejó un rizo de agua caer y sonrió con calidez, buscando en los demás lo que podían hacer juntos. Paco, siempre práctico, llevó consigo una cuerda y una sonrisa, dispuesto a unir esfuerzos si era necesario.

—Tenemos que encontrar por qué la paz se fue, no podemos esperar a que vuelva solo—dijo Tula, con voz suave y clara. —Escuchemos primero a la isla: a veces las cosas hablan cuando callan un rato— añadió, señalando una senda entre las dunas.

Caminaron y encontraron un claro donde brillaban piedras lisas. Cada uno observó un detalle distinto: Tula recogió una concha rota, Ciro examinó las huellas en la grava y Paco midió el ancho de la playa con su pata. De pronto, una leve risa les hizo mirar hacia una cueva cercana, donde una sombra parecía moverse sin prisa.

—Podríamos preguntar a la sombra qué le falta a la isla— comentó Ciro, con suavidad. —A veces la paz empieza cuando todos hablan sin miedo y se proponen ayudar— añadió, mostrando su típica benevolencia.

—Debemos hacerlo con calma y dividir tareas, así nadie se queda sin tarea y nadie se siente ignorado— dijo Paco, ya organizando los pasos. Tula asintió y guardó la concha rota en su caparazón como recordatorio de que reparar comienza con escuchar. ¿Qué camino tomarán para acercarse a la sombra de la cueva y descubrir qué falta para traer de vuelta la paz a la isla?

¿Qué camino eliges?